
Taylor Swift parecía una muñeca Barbie de 1950 en su bikini a rayas blanco y negro, que combinó con un par de gafas de sol y recogió el pelo en una dulce colita de caballo.
La cantante hizo alarde de su figura esbelta cuando ella se empapó en el sol y luego se refrescó con un chapuzón en el mar.
Cuando llegó el momento para volver a casa, la estrella se cubrió con un coqueto vestido de rayas y recogió sus pertenencias en una bolsa grande de color verde.
Ella está en Perth como parte de su gira y dio un concierto para sus fans al final del día.
Ella parecía de muy buen humor mientras disfrutaba del sol y parece que el motivo de su buen estado de ánimo puede ser un nuevo amor en su vida. Ella fue vista muy entretenida enviando y revisando mensajes de texto, aunque en el show de Ellen se esmeró en decir que no tenía novio y que con Zac Efron sólo eran amigos.


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